¿Qué voy a hacer con quien ya no soy?

 

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¿Cuánto tiempo pasamos intentando superar etapas? Intentando dejar de extrañar, dejar de dudar, dejar de tener miedo. Vivimos con la mirada en una puerta en el futuro con el deseo de que la solución a todo eso esté del otro lado. Yo que soy ansiosa, lo hago aún más.

Hoy voy a hablar de Umbral, de Catalina Patroni. Publicado por la editorial Dunken.

Cuando empecé este libro pensé que iba a ser parecido a cualquier otro libro de autodescubrimiento que haya leído antes. Sin embargo, me encontré con un relato muy humano y muy sentido, cuyo mensaje casi que rozaba lo filosófico: como punto de partida, la protagonista fue atropellada por un auto cuando salió de la facultad (uno de mis mayores miedos, btw). Presenciamos un accidente que la deja en coma y que nos permite vivir con ella una realidad alterna en la cual se encuentra con diferentes versiones de sí misma, desde la que fue, la que podría haber sido y la que podría ser. A medida que avanza la historia, sus dudas existenciales se hacen más y más grandes (y las mias como lectora también) hasta que logró desdibujarse por completo. 
La historia me hizo cuestionarme los últimos años de mi vida de una manera en que ningún otro libro pudo. Al estar viviendo mis 20s, tiendo a caminar el mundo en busca de cambios, por mucho que estos puedan aterrarme, y a soñar con experiencias que, debido a la vida que yo misma elegí vivir, no me puedo permitir. Sin embargo, creo que para todos hay una linea muy delgada que nos separa de esas vivencias deseadas—además de la realidad económica que no puedo obviar, por mucho que lo desee—, que es que el miedo en la vida real es enorme: todos tenemos algo que perder. Considero que a la protagonista de esta historia también lo tenía, pero ese accidente logró hacerla vivir en "carne propia" algo que en la vida real nunca podremos: vernos a a nosotros mismos sufrir por quienes debimos ser si no hubiéramos tenido miedo. Y peor aún, ver en quién nos podríamos convertir si hiciesemos ese cambio: 

«Me obligué a mirar de nuevo. A sostener la mirada de aquella versión de mí que no tenia nada que ofrecerme salvo la verdad desnuda: el cabello lacio y sin vida, los labios agrietados, la piel pálida como el yeso. No era la imagen de una heroina, ni de una víctima. Solo alguien exhausta. Una figura que había hecho de la resistencia una costumbre, que se había olvidado de preguntarse qué anhelaba su corazón, priorizando las necesidades ajenas.»

Y si, lo entiendo. Para uno mismo es más fácil mirar hacia un costado y así no tenemos que enfrentarnos a nosotros mismos, en cualquiera de nuestras versiones. Sin embargo, poder "hacer la vista gorda" es un privilegio. La protagonista de Umbral no pudo. Mucha gente se da cuenta que necesita el cambio cuando aún está a tiempo de hacer algo al respecto, mucha otra no. Este personaje tuvo que llegar al extremo —físico—más caótico para entender qué quería hacer de su vida; me resulta maravilloso cómo ella misma fue la que, dentro de su inconsiente, se abrió un abanico de posibilidades entre las cuales podía elegir vivir. Vivir de verdad. 

A medida que la historia avanzaba, creí que iba a tener un final muy diferente al que le dio la autora. Y lo creí hasta el último capitulo (#terca superá que no lo pudiste predecir). La protagonista seguía cuestionándose TODA SU EXISTENCIA y aunque los capitulos avanzaban ella parecia no estar muy segura de querer salir de ese estado suspendido. Me pareció espectacular que incluso lo plantea y su yo (su...¿ella misma?) del pasado se lo responde de la manera más cruda posible: no ataca al mundo "complicado" que la rodea, la pone a ella a reflexionar que quizás QUIZÁS ella es la que complica el mundo:

«Siempre estamos buscando respuestas: ¿quiénes somos? ¿a dónde vamos? ¿por qué algunas cosas duelen tanto? Aquí no hay que responder nada de eso. Aquí solo existen los instantes hermosos, los que nos hacen sentir completos, los que elegimos recordar una y otra vez.»

Por otro lado, me hubiera gustado conocer más la relación que tenía con su familia. Si su hermano era tan importante para ella, ¿por qué apenas lo conocemos? También me genera mucha curiosidad por qué ella puede oir a su familia pero ellos nunca aparecen materializados en su inconsiente.

La novela tiene una fortaleza muy grande, y que de no tenerla no seria para nada igual, que es la pluma de su autora. El libro está lleno de reflexiones, de frases que marqué (y me marcaron), que se sienten demasiado reales y personales. Los pensamientos que tiene la protagonista son cosas que creo que todos pensamos, lo que me hizo quererla y entender aún más las decisiones que toma luego. El relato lo tiene todo: te puede acoger a vos y a tu corazón, a los pensamientos que alguna vez irrumpieron en tu mente, así como puede incomodarte y hacerte pensar. Catalina no deja que imaginemos nada, todos los pensamientos de la protagonista están ahí para hacerte pensar y para generarte algo, Sin importar el qué (eso sí se lo deja a tu cabeza).

Para cerrar, cuando terminé el libro mi mente voló a las primeras páginas, donde una frase que había resaltado porque me pareció bonita me empezó a hacer ruido. Fue en ese momento en el que entendí TODO. De repente todo el final tuvo sentido y todo lo que la protagonista trató de explicarse a si misma a lo largo de las páginas estaba ahí. Siempre estuvo ahí. Ella siempre supo la respuesta a sus dudas existenciales, solo necesitaba recordarlo:
«Se dice que el verdadero amor llega a partir de situaciones felices (...) yo lo encontré ahí, en el dolor, en la tristeza, en la amargura compartida. Porque, aunque esos sentimientos fueran opuestos a la alegría, uno no podría existir sin el otro


Hay tan solo unos detalles que parecen cabos sueltos y alguna escena que se me hizo repetitiva. La lectura fue súper disfrutada, tiene un mensaje muy valioso y que hace falta en la literatura juvenil como lo es explorar la curiosidad y el miedo. No puedo esperar a saber cómo va a seguir creciendo la autora en sus próximos proyectos <3


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